A R T E G O T I C O
La pintura con espíritu realista cristiano renació a finales del siglo XIII y fue la Italia septentrional la que le dio el empuje decisivo, aunque desde los comienzos del siglo iba soltándose más y más la pintura miniatura o codices, sobre todo en Francia, buscando la realidad y delicadeza en las figuras, todavía les faltaba mucho a éstas para ser modelos en dibujo y perspectiva. Lo mismo cabe afirmar de pinturas murales, aunque no se cultivaran mucho en la época gótica fuera de Italia. Hacia los últimos años del siglo siguiente aparecen nuevas escuelas o centros poderosos de este movimiento artístico, tomando un carácter realista y humano principalmente en Flandes, Alemania y Francia, coincidiendo con la expansión que obtuvo el teatro religioso. A mediados del siglo XV se hallaba tan pujante la pintura gótica o del Occidente cristiano que bien merece llamarse dicho siglo el siglo de oro de la pintura cristiana desde el punto de vista de la expresión religiosa.
Se ha dicho que la pintura gótica tiene su espacio propio en los grandes vitrales de les Catedrales y en las miniaturas polícromas de los libros, pero atendiendo a la pintura propiamente dicha, esta subsistió en los retablos, en las tablas pintadas que forman los frontales o los laterales de los altares y en en los muros de las capillas laterales. En la Toscana se encontraban las escuelas de siena y florencia, Esta pintura toscana del Trecento, siendo plenamente gótica, anticipa ya el Renacimiento
En el siglo XV, la pintura gótica se diferencia en dos estilos: el estilo internacional, en el que se fusionan características del gótico lineal y la pintura trecentista; y el estilo flamenco, cuya principal innovación es la técnica de pintura al óleo, lo que permite un mayor colorido, sutileza y detallismo. A esta última fase del gótico a veces se la conoce también como prerrenacimiento.
En este informe nos dedicaremos mas abiertamente al segundo estilo internacional de la pintura gotica, anteriormente nombrada como pintura flamenca.
La pintura Flamenca fue reconocida en el siglo XV como tal, este estilo surgio en los paises bajos, destacando primordialmente a Flandes, y resaltando asi mismo territorios como
Gante, Brujas e Ypres, en los que el estilo flamenco tambien destaco.
En este estilo aún se conservaban rasgos del estilo gótico, y a la vez tecnicas, tales como el uso de la tabla en lugar del lienzo, y temáticas, sobre todo religiosos y espirituales. Sin embargo, su habilidad detallista e intereses les impulsaron a investigar y a descubrir de forma empírica la perspectiva, a perfeccionar la técnica del retrato al que dotaron de gran profundidad psicológica y a reivindicar el paisaje como tema pictórico.
Resumiendo razonablemente la pintura gotica flamenca cabe destacar que sus mayores caracteristicas son:
Los pintores de la Escuela Flamenca no recuperan la Antigüedad Clásica como modelo. Aparte de trabajar para la corte, tenían clientes entre la burguesía y los comerciantes que residían en las ciudades.
Se sigue trabajando en parámetros tardo-medievales, aunque ciertos autores, como Jan van Eyck, personaje a quien resaltaremos mas adelante, empiezan a tener conciencia clara de su arte particular y empiezan a firmar sus obras
Los temas son varios, como el religioso quien predomina en esta etapa, tambien se encuentran desde la recreación de pasajes bíblicos, hasta los referentes a la vida de santos o anacoretas.
En un cuadro flamenco nos encontraremos con una escena que siempre remite al paisaje, bien sea a través de una ventana, o bien porque se desarrolle efectivamente al aire libre.
Y por ultimo, pero no menos importante destacamos tambien el retrato. El retrato típico flamenco, que será adoptado con éxito en España durante siglos, es el que capta al personaje de menos de medio cuerpo, no frontalmente, sino ligeramente girado sobre sí mismo.
En estos tiempos hubieron grandes artistas que alzaron su carrera como artista, en los cuales encontramos al conocido pintor flamenco Jan Van Eyck. Este y su difunto y mayor hermano Humerto Van Eyck, fueron seguramente, los que revolucionaron la pintura, perfeccionando el uso uso del óleo con importantes consecuencias sobre el resultado final, usando colores de gran calidad y a la vez obteniendo extraordinarios efectos.

Jan van Eyck (1390 - 1441) fue un pintor flamenco que trabajó en Brujas. A el se le atribuye la invencion de la pintura en Oleo, la cual se encuentra mas extensamente aclarado en unas cuantas líneas mas adelante. En tal sentido Van Eyck es el más célebre del conjunto de pintores llamado los Primitivos Flamencos.
Este periodo del arte flamenco se caracteriza por el naturalismo de vívidos colores al óleo, la meticulosidad de los detalles, la precisión de las texturas y la búsqueda de nuevos sistemas de representación del espacio tridimensional.
Muchas veces se ha atribuido a Van Eyck la invención de la pintura al óleo, si bien esta técnica ya era bastante conocida en Flandes desde el siglo XIV . La invención que realiza Van Eyck es la de la fórmula del óleo con secado rápido, técnica que permite entre otras cosas la feliz composición ya mencionada mediante veladuras.
En 1425 Felipe III el Bueno, duque de Borgoña, le nombró pintor de la corte, cargo que conservó hasta su muerte. La relación que mantenía con el duque era muy buena. Jan van Eyck realizó dos retratos de la infanta de la epoca.
Van Eyck es calificado de pintor naturalista.
De Jan van Eyck se conservan cuidadosamente firmadas y fechadas entre 1432 y 1439 numerosas obras.
La asombrosa habilidad técnica de Van Eyck y la precisión en los detalles, reproducidos cuidadosamente, fueron muy admiradas por sus contemporáneos. Sus compatriotas todavía le seguían considerando el rey de los pintores en el siglo XVI. De este modo ejerció enorme influencia en el arte flamenco y europeo en general.
Entre sus obras mas destacadas las cuales vamos a desarrollar, se encuentran principalmente; El matrimonio Alnorfini y La Virgen del Canciller.
El Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa es un cuadro del pintor flamenco Jan van Eyck; fechado en 1434, representa al rico mercader Giovanni Arnolfini y a su esposa Jeanne Cenami, que se establecieron y prosperaron en la ciudad de Brujas (hoy Bélgica).
Ellos son Giovanni Arnolfini y su esposa Jeanne, rico comerciante establecido en la bella ciudad belga de Brujas.
La pareja se representó situada de píe frente al espectador; donde el hombre aparece en actitud de bendecir mientras su mujer apoya su mano derecha en el vientre. A su vez ambos aparecen unidos por las manos en el centro de la obra. La pose adquirida es en exceso teatral, demasiado rígida, aunque es posible que esta fuera la intención del artista. Junto a estos personajes, la obra se carga de símbolos y motivos relevantes para su significado. Además, podemos observar las características propias de la pintura flamenca de esos años. Por un lado el detallismo minucioso en cada objeto representado, rasgo por el cual los maestros flamencos se sintieron siempre sumamente orgullosos. Por otro lado una gran dosis de naturalismo, pues el artista se ha preocupado enormemente por retratar la realidad, aunque a veces esta se nos haga lejana por su excesiva exactitud. Y finalmente, una especial captación de la luz y la perspectiva.
Pero uno de los aspectos mas significativos de esta obra maestra es la interpretación de sus objetos. Para estudiar estos debemos mencionar aquí el estudio realizado sobre esta obra de Erwin Panofsky en el año 1934, quién como gran historiador del arte que fue, desveló los grandes enigmas que presenta la obra, aunque en fechas posteriores muchas de estas teorías fueran rebatidas con mayor o menor veracidad. Para Panofsky esta obra es una alegoría del matrimonio, para él este cuadro actúa como un documento representativo de un enlace. En aquellos años, los matrimonios no siempre debían pasar por una iglesia para ser legales. Sino que podían hacerse uniones privadas siempre que existiera un documento que lo atestiguara y algunos testigos que corroboraran dicho acontecimiento. Así, esta obra, estaría representando ese momento íntimo, teniendo al mismo pintor como testigo. Pero no solo aquí se detiene Panofsky, sino que analizará cada elemento para interrelacionarlo en un todo, cuyo significado respalda la teoría antes mencionada. En primer lugar la posición de los esposos marcan las actitudes del hombre y de la mujer dentro de la sociedad del siglo XV. Por un lado el hombre severo, que bendice la unión, asegurando la honestidad dentro de él, y que sostiene firmemente la mano de su esposa. La cual se presenta ante él sumisa y con su otra mano apoyada en el vientre, evoca la maternidad de la mujer, siendo esta la culminación y sentido del matrimonio. Esta actitud y mensaje se ve apoyado por otros elementos, como los colores de las vestimentas, las cuales revelan su alta posición social, pero a su vez su gran carga moral, al ser estas algo recias para la época primaveral que parece atisbarse en el exterior de la ventana que aparece en el lateral de la sala. Si este es el escenario principal, y la base de la teoría, los múltiples objetos que aparecen junto a la pareja, no hacen más que enfatizar este mensaje. Parece ser que por su actividad comercial Giovanni Arnolfini había acumulado gran cantidad de objetos extranjeros, símbolos de su notable riqueza. Por un lado están las naranjas, representando el sur europeo, que puedan estar representando el paraíso terrenal y a su vez el pecado mortal, el cual se vería resuelto gracias al sacramento matrimonial. La cama es un elemento poco común en las casas de aquellos tiempos, generalmente solo las tenían las familias adineradas, y solían estar en el salón, sirviendo generalmente para sentarse, pero también para que la madre recién dada a luz recibiera a las visitas. Por otro lado ambos personajes están descalzos, representando así el vínculo de ambos con el hogar. Se tenía la idea de que pisar el suelo descalzo era un medio de fortalecer la fertilidad. Relacionado también con el matrimonio estarían los rosarios, que aparecen como presente del novio a la novia. Estos son de cristal como símbolo de la pureza, y representaba la devoción de los contrayentes.
Otro símbolo interpretado es la lámpara que con una sola llama simboliza el amor, y sigue la tradición flamenca de encender una vela el día de la boda, recordando la candela de la iglesia que siempre está encendida. Refuerza el contrato matrimonial el perro que siempre ha simbolizado en la pintura la fidelidad, y la talla de Santa Margarita en el cabecero del lecho, patrona de los alumbramientos. Finalmente el elemento más relevante es el espejo cóncavo de gran minuciosidad, muy común en la época, conocido como Bruja, para alejar la mala suerte, dentro de la religiosidad más popular. Sin embargo todas estas interpretaciones están cargadas de controversias, pues parece ser que estudios posteriores llevaron a pensar que casi todos los objetos interpretados por Panofsky fueron pintados en fechas posteriores, con gran detalle y premeditación. De un modo u otro aquí simbolizan el matrimonio en primera instancia, y el éxito comercial que obtuvo Giovanni Arnolfini en su época.
En conjunto nos encontramos ante una obra perfectamente medida, de absoluta calma, dominada por las líneas verticales de los retratados y los horizontales de la composición de la habitación. Por otro lado se recurre al recurso de la luz tanto exterior como interior, en perfecta armonía con el ambiente de la sala, jugando además con los brillos y reflejos, que otorga aun más equilibrio al ambiente. Aspecto donde juega también un papel importante el espejo que está rompiendo los limites del espacio invitándonos a admirar también la escena que es ajena al espectador, donde se encuentra el artista realizando la obra. Y es allí mismo, donde el autor ha dejado plasmada su autoría con una bella firma.
Es un cuadro religioso pintado al óleo sobre tabla, pero como aparece el comitente o donante, también puede ser considerado un retrato. La pintura fue encargada por Nicolás Rolin, canciller de Felipe el Bueno, un importante funcionario de la corte de Borgoña. Jan Van Eyck no sólo plasmó su apariencia física, sino también su temperamento. Se trataba de un político muy arrogante, lo que explica, por ejemplo, que se atreva a mirar de frente a frente a la Virgen y que tenga el mismo tamaño que ella. Hasta entonces, los cuadros con donante se caracterizaban por ser el comitente de menor tamaño que las figuras sagradas de la Virgen o Jesús y, en segundo lugar, por la presencia de un santo, generalmente el del nombre del donante, que hiciera de intermediario ante la Virgen. A ello se une la ostentación de lujo que describe la posición social del donante.
Como dijimos anteriormente esta obra esta hecha de óleo sobre tabla. El óleo presenta claras ventajas sobre la pintura al temple que era la técnica usada hasta ahora: es más transparente y luminoso, por ello permite un mejor tratamiento de la perspectiva, del aire y de la luz; al ser más consistente, los objetos se pueden representar con mayor exactitud; y seca más despacio por lo que se puede trabajar con mucho sosiego.
Esta obra se concibió para verla de cerca ya que debía colgarse en una capilla privada del canciller en la catedral de Autun; por eso, los detalles se plasman con una exactitud microscópica, sólo posible gracias al empleo del óleo y de plumillas especiales.
Ya hemos dicho que el canciller Rolin era muy vanidoso, de ahí que el cuadro sea un alarde de riqueza, pero además, los objetos suelen esconder una simbología. El paisaje urbano que se aprecia a través del ventanal, posiblemente sea Lieja, aunque se ha sugerido también que podría ser Maastricht, Utrecht o Autun . Pero esa villa es también una metáfora de la Nueva Jerusalén, o una referencia gráfica a las dos ciudades de San Agustín: la ciudad Terrenal, a nuestra izquierda, y la ciudad Celestial, a nuestra derecha, es decir, la Ciudad de Dios. Sería por lo tanto más bien una ciudad ideal construida a partir de edificios que podrían remitir a la realidad.
Más cerca, bajo la ventana, el huerto, desde donde dos personajes miran el panorama, es un edén simbólico, alegoría del Paraíso Terrenal. Otros autores apuntan a que esa balconada, llena de flores simbólicas, aludiría al hortus conclusus, el jardín cerrado que representa la virginidad de María. Todos estos símbolos sociales y religiosos se vinculan a la presencia de la Virgen y del Niño, ya que en el jardín aparecen pavos reales (que es una de las señales de Cristo) y azucenas (que son la divisa de la Virgen). En cualquier caso, son elementos (el libro que tiene abierto el cardenal, las plantas y las flores, los animales y las personas, paisaje) que Jan van Eyck pinta con gran detallismo.
Se presta gran atención a la corona de oro que un ángel sostiene sobre la cabeza de Virgen, con una filigrana de oro y piedras preciosas
Era otra de las constantes de Van Eyck, era la perspectiva la cual consigue por medio de efectos geométricos (el enlosado del suelo, los arcos laterales de la estancia…)y atmosféricos (las formas y los colores se desvanecen con la distancia).
Pintura Gótica:
La pintura con espíritu realista cristiano renació a finales del siglo XIII y fue la Italia septentrional la que le dio el empuje decisivo, aunque desde los comienzos del siglo iba soltándose más y más la pintura miniatura o codices, sobre todo en Francia, buscando la realidad y delicadeza en las figuras, todavía les faltaba mucho a éstas para ser modelos en dibujo y perspectiva. Lo mismo cabe afirmar de pinturas murales, aunque no se cultivaran mucho en la época gótica fuera de Italia. Hacia los últimos años del siglo siguiente aparecen nuevas escuelas o centros poderosos de este movimiento artístico, tomando un carácter realista y humano principalmente en Flandes, Alemania y Francia, coincidiendo con la expansión que obtuvo el teatro religioso. A mediados del siglo XV se hallaba tan pujante la pintura gótica o del Occidente cristiano que bien merece llamarse dicho siglo el siglo de oro de la pintura cristiana desde el punto de vista de la expresión religiosa.Se ha dicho que la pintura gótica tiene su espacio propio en los grandes vitrales de les Catedrales y en las miniaturas polícromas de los libros, pero atendiendo a la pintura propiamente dicha, esta subsistió en los retablos, en las tablas pintadas que forman los frontales o los laterales de los altares y en en los muros de las capillas laterales. En la Toscana se encontraban las escuelas de siena y florencia, Esta pintura toscana del Trecento, siendo plenamente gótica, anticipa ya el Renacimiento
En el siglo XV, la pintura gótica se diferencia en dos estilos: el estilo internacional, en el que se fusionan características del gótico lineal y la pintura trecentista; y el estilo flamenco, cuya principal innovación es la técnica de pintura al óleo, lo que permite un mayor colorido, sutileza y detallismo. A esta última fase del gótico a veces se la conoce también como prerrenacimiento.
En este informe nos dedicaremos mas abiertamente al segundo estilo internacional de la pintura gotica, anteriormente nombrada como pintura flamenca.
La pintura Flamenca fue reconocida en el siglo XV como tal, este estilo surgio en los paises bajos, destacando primordialmente a Flandes, y resaltando asi mismo territorios como
Gante, Brujas e Ypres, en los que el estilo flamenco tambien destaco.
En este estilo aún se conservaban rasgos del estilo gótico, y a la vez tecnicas, tales como el uso de la tabla en lugar del lienzo, y temáticas, sobre todo religiosos y espirituales. Sin embargo, su habilidad detallista e intereses les impulsaron a investigar y a descubrir de forma empírica la perspectiva, a perfeccionar la técnica del retrato al que dotaron de gran profundidad psicológica y a reivindicar el paisaje como tema pictórico.
Resumiendo razonablemente la pintura gotica flamenca cabe destacar que sus mayores caracteristicas son:
Los pintores de la Escuela Flamenca no recuperan la Antigüedad Clásica como modelo. Aparte de trabajar para la corte, tenían clientes entre la burguesía y los comerciantes que residían en las ciudades.
Se sigue trabajando en parámetros tardo-medievales, aunque ciertos autores, como Jan van Eyck, personaje a quien resaltaremos mas adelante, empiezan a tener conciencia clara de su arte particular y empiezan a firmar sus obras
Los temas son varios, como el religioso quien predomina en esta etapa, tambien se encuentran desde la recreación de pasajes bíblicos, hasta los referentes a la vida de santos o anacoretas.
En un cuadro flamenco nos encontraremos con una escena que siempre remite al paisaje, bien sea a través de una ventana, o bien porque se desarrolle efectivamente al aire libre.
Y por ultimo, pero no menos importante destacamos tambien el retrato. El retrato típico flamenco, que será adoptado con éxito en España durante siglos, es el que capta al personaje de menos de medio cuerpo, no frontalmente, sino ligeramente girado sobre sí mismo.
En estos tiempos hubieron grandes artistas que alzaron su carrera como artista, en los cuales encontramos al conocido pintor flamenco Jan Van Eyck. Este y su difunto y mayor hermano Humerto Van Eyck, fueron seguramente, los que revolucionaron la pintura, perfeccionando el uso uso del óleo con importantes consecuencias sobre el resultado final, usando colores de gran calidad y a la vez obteniendo extraordinarios efectos.
Jan Van Eyck :

Jan van Eyck (1390 - 1441) fue un pintor flamenco que trabajó en Brujas. A el se le atribuye la invencion de la pintura en Oleo, la cual se encuentra mas extensamente aclarado en unas cuantas líneas mas adelante. En tal sentido Van Eyck es el más célebre del conjunto de pintores llamado los Primitivos Flamencos.
Este periodo del arte flamenco se caracteriza por el naturalismo de vívidos colores al óleo, la meticulosidad de los detalles, la precisión de las texturas y la búsqueda de nuevos sistemas de representación del espacio tridimensional.
Muchas veces se ha atribuido a Van Eyck la invención de la pintura al óleo, si bien esta técnica ya era bastante conocida en Flandes desde el siglo XIV . La invención que realiza Van Eyck es la de la fórmula del óleo con secado rápido, técnica que permite entre otras cosas la feliz composición ya mencionada mediante veladuras.
En 1425 Felipe III el Bueno, duque de Borgoña, le nombró pintor de la corte, cargo que conservó hasta su muerte. La relación que mantenía con el duque era muy buena. Jan van Eyck realizó dos retratos de la infanta de la epoca.
Van Eyck es calificado de pintor naturalista.
De Jan van Eyck se conservan cuidadosamente firmadas y fechadas entre 1432 y 1439 numerosas obras.
La asombrosa habilidad técnica de Van Eyck y la precisión en los detalles, reproducidos cuidadosamente, fueron muy admiradas por sus contemporáneos. Sus compatriotas todavía le seguían considerando el rey de los pintores en el siglo XVI. De este modo ejerció enorme influencia en el arte flamenco y europeo en general.
Entre sus obras mas destacadas las cuales vamos a desarrollar, se encuentran principalmente; El matrimonio Alnorfini y La Virgen del Canciller.
El matrimonio Alnorfini:
El Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa es un cuadro del pintor flamenco Jan van Eyck; fechado en 1434, representa al rico mercader Giovanni Arnolfini y a su esposa Jeanne Cenami, que se establecieron y prosperaron en la ciudad de Brujas (hoy Bélgica).Ellos son Giovanni Arnolfini y su esposa Jeanne, rico comerciante establecido en la bella ciudad belga de Brujas.
La pareja se representó situada de píe frente al espectador; donde el hombre aparece en actitud de bendecir mientras su mujer apoya su mano derecha en el vientre. A su vez ambos aparecen unidos por las manos en el centro de la obra. La pose adquirida es en exceso teatral, demasiado rígida, aunque es posible que esta fuera la intención del artista. Junto a estos personajes, la obra se carga de símbolos y motivos relevantes para su significado. Además, podemos observar las características propias de la pintura flamenca de esos años. Por un lado el detallismo minucioso en cada objeto representado, rasgo por el cual los maestros flamencos se sintieron siempre sumamente orgullosos. Por otro lado una gran dosis de naturalismo, pues el artista se ha preocupado enormemente por retratar la realidad, aunque a veces esta se nos haga lejana por su excesiva exactitud. Y finalmente, una especial captación de la luz y la perspectiva.
Pero uno de los aspectos mas significativos de esta obra maestra es la interpretación de sus objetos. Para estudiar estos debemos mencionar aquí el estudio realizado sobre esta obra de Erwin Panofsky en el año 1934, quién como gran historiador del arte que fue, desveló los grandes enigmas que presenta la obra, aunque en fechas posteriores muchas de estas teorías fueran rebatidas con mayor o menor veracidad. Para Panofsky esta obra es una alegoría del matrimonio, para él este cuadro actúa como un documento representativo de un enlace. En aquellos años, los matrimonios no siempre debían pasar por una iglesia para ser legales. Sino que podían hacerse uniones privadas siempre que existiera un documento que lo atestiguara y algunos testigos que corroboraran dicho acontecimiento. Así, esta obra, estaría representando ese momento íntimo, teniendo al mismo pintor como testigo. Pero no solo aquí se detiene Panofsky, sino que analizará cada elemento para interrelacionarlo en un todo, cuyo significado respalda la teoría antes mencionada. En primer lugar la posición de los esposos marcan las actitudes del hombre y de la mujer dentro de la sociedad del siglo XV. Por un lado el hombre severo, que bendice la unión, asegurando la honestidad dentro de él, y que sostiene firmemente la mano de su esposa. La cual se presenta ante él sumisa y con su otra mano apoyada en el vientre, evoca la maternidad de la mujer, siendo esta la culminación y sentido del matrimonio. Esta actitud y mensaje se ve apoyado por otros elementos, como los colores de las vestimentas, las cuales revelan su alta posición social, pero a su vez su gran carga moral, al ser estas algo recias para la época primaveral que parece atisbarse en el exterior de la ventana que aparece en el lateral de la sala. Si este es el escenario principal, y la base de la teoría, los múltiples objetos que aparecen junto a la pareja, no hacen más que enfatizar este mensaje. Parece ser que por su actividad comercial Giovanni Arnolfini había acumulado gran cantidad de objetos extranjeros, símbolos de su notable riqueza. Por un lado están las naranjas, representando el sur europeo, que puedan estar representando el paraíso terrenal y a su vez el pecado mortal, el cual se vería resuelto gracias al sacramento matrimonial. La cama es un elemento poco común en las casas de aquellos tiempos, generalmente solo las tenían las familias adineradas, y solían estar en el salón, sirviendo generalmente para sentarse, pero también para que la madre recién dada a luz recibiera a las visitas. Por otro lado ambos personajes están descalzos, representando así el vínculo de ambos con el hogar. Se tenía la idea de que pisar el suelo descalzo era un medio de fortalecer la fertilidad. Relacionado también con el matrimonio estarían los rosarios, que aparecen como presente del novio a la novia. Estos son de cristal como símbolo de la pureza, y representaba la devoción de los contrayentes.
Otro símbolo interpretado es la lámpara que con una sola llama simboliza el amor, y sigue la tradición flamenca de encender una vela el día de la boda, recordando la candela de la iglesia que siempre está encendida. Refuerza el contrato matrimonial el perro que siempre ha simbolizado en la pintura la fidelidad, y la talla de Santa Margarita en el cabecero del lecho, patrona de los alumbramientos. Finalmente el elemento más relevante es el espejo cóncavo de gran minuciosidad, muy común en la época, conocido como Bruja, para alejar la mala suerte, dentro de la religiosidad más popular. Sin embargo todas estas interpretaciones están cargadas de controversias, pues parece ser que estudios posteriores llevaron a pensar que casi todos los objetos interpretados por Panofsky fueron pintados en fechas posteriores, con gran detalle y premeditación. De un modo u otro aquí simbolizan el matrimonio en primera instancia, y el éxito comercial que obtuvo Giovanni Arnolfini en su época.
En conjunto nos encontramos ante una obra perfectamente medida, de absoluta calma, dominada por las líneas verticales de los retratados y los horizontales de la composición de la habitación. Por otro lado se recurre al recurso de la luz tanto exterior como interior, en perfecta armonía con el ambiente de la sala, jugando además con los brillos y reflejos, que otorga aun más equilibrio al ambiente. Aspecto donde juega también un papel importante el espejo que está rompiendo los limites del espacio invitándonos a admirar también la escena que es ajena al espectador, donde se encuentra el artista realizando la obra. Y es allí mismo, donde el autor ha dejado plasmada su autoría con una bella firma.
Es un cuadro religioso pintado al óleo sobre tabla, pero como aparece el comitente o donante, también puede ser considerado un retrato. La pintura fue encargada por Nicolás Rolin, canciller de Felipe el Bueno, un importante funcionario de la corte de Borgoña. Jan Van Eyck no sólo plasmó su apariencia física, sino también su temperamento. Se trataba de un político muy arrogante, lo que explica, por ejemplo, que se atreva a mirar de frente a frente a la Virgen y que tenga el mismo tamaño que ella. Hasta entonces, los cuadros con donante se caracterizaban por ser el comitente de menor tamaño que las figuras sagradas de la Virgen o Jesús y, en segundo lugar, por la presencia de un santo, generalmente el del nombre del donante, que hiciera de intermediario ante la Virgen. A ello se une la ostentación de lujo que describe la posición social del donante.
Como dijimos anteriormente esta obra esta hecha de óleo sobre tabla. El óleo presenta claras ventajas sobre la pintura al temple que era la técnica usada hasta ahora: es más transparente y luminoso, por ello permite un mejor tratamiento de la perspectiva, del aire y de la luz; al ser más consistente, los objetos se pueden representar con mayor exactitud; y seca más despacio por lo que se puede trabajar con mucho sosiego.
Esta obra se concibió para verla de cerca ya que debía colgarse en una capilla privada del canciller en la catedral de Autun; por eso, los detalles se plasman con una exactitud microscópica, sólo posible gracias al empleo del óleo y de plumillas especiales.
Ya hemos dicho que el canciller Rolin era muy vanidoso, de ahí que el cuadro sea un alarde de riqueza, pero además, los objetos suelen esconder una simbología. El paisaje urbano que se aprecia a través del ventanal, posiblemente sea Lieja, aunque se ha sugerido también que podría ser Maastricht, Utrecht o Autun . Pero esa villa es también una metáfora de la Nueva Jerusalén, o una referencia gráfica a las dos ciudades de San Agustín: la ciudad Terrenal, a nuestra izquierda, y la ciudad Celestial, a nuestra derecha, es decir, la Ciudad de Dios. Sería por lo tanto más bien una ciudad ideal construida a partir de edificios que podrían remitir a la realidad.
Más cerca, bajo la ventana, el huerto, desde donde dos personajes miran el panorama, es un edén simbólico, alegoría del Paraíso Terrenal. Otros autores apuntan a que esa balconada, llena de flores simbólicas, aludiría al hortus conclusus, el jardín cerrado que representa la virginidad de María. Todos estos símbolos sociales y religiosos se vinculan a la presencia de la Virgen y del Niño, ya que en el jardín aparecen pavos reales (que es una de las señales de Cristo) y azucenas (que son la divisa de la Virgen). En cualquier caso, son elementos (el libro que tiene abierto el cardenal, las plantas y las flores, los animales y las personas, paisaje) que Jan van Eyck pinta con gran detallismo.
Se presta gran atención a la corona de oro que un ángel sostiene sobre la cabeza de Virgen, con una filigrana de oro y piedras preciosas
Era otra de las constantes de Van Eyck, era la perspectiva la cual consigue por medio de efectos geométricos (el enlosado del suelo, los arcos laterales de la estancia…)y atmosféricos (las formas y los colores se desvanecen con la distancia).

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